Martí, Fidel, Raúl y la medicina tradicional
- Escrito por Ramón Brizuela Roque
Lo excepcional de la medicina natural y tradicional en Cuba es que no se reduce solamente al interés de los investigadores de la salud, la botánica y la física, los hombres de pensamiento político como Martí, Fidel y Raúl le han dedicado espacio para el análisis y exposición de sus virtudes como alternativa a los compuestos industriales.
Al lector nacional no le parecerá extraño, porque mucho se ha insistido en este tema, pero allende las fronteras a un ciudadano común le sería muy difícil de entender esta realidad, que por encima de intereses políticos, busca la satisfacción del ser humano. El licenciado Carlos Callava Couret, un investigador que ha dedicado mucho de su tiempo a profundizar en los temas de la medicina alternativa, hizo una acuciosa búsqueda sobre las expresiones de José Martí, Fidel Castro y Raúl Castro en distintas ocasiones sobre este campo del saber, y como en el país se ha estructurado un sistema con el fin de proveer a la población de los preparados sanadores, de los que muchos compiten con los industriales, veamos cómo se ha llegado. Por ejemplo, en las Obras Completas de Martí encontramos sus referencias a la Creosota y Bálsamo de Tolú; a los Tesoros botánicos que debe a la tierra; la Farmacopea americana y más específico a la infusión de Eucaliptus globulus, a las medicinas varias para la falta de sueño y, muy especialmente, su doctrina a que el arte de curar consiste más en evitar la enfermedad y precaverse de ella por medios naturales, por eso reiteraba “La verdadera medicina no es la que cura, sino la que precave”. De igual forma el Maestro. – y una vez más se acentúa su condición de enseñar- valoraba altamente el ejercicio físico sistemático y argumentaba que comer bien, no era comer ricamente. Luego, en su Diario de Campaña de Cabo Haitiano a Dos Ríos, en nueve ocasiones refiere las plantas medicinales que usa la tropa. Fidel fue prolífico en el tema de la salud humana y los retos para conservarla, y decenas de sus discursos contienen las ideas sobre la medicina natural, incluso en análisis internacionales citaba las grandes masas de población que no disponen de servicios especializados y según datos de la Organización Mundial de la Salud se calculaba en 1991 –en los países menos desarrollados- por lo menos un agente, incluyendo la medicina tradicional y personal empírico para atender a más de 2 400 habitantes; este promedio se acerca a un agente por 500 habitantes en países subdesarrollados de más nivel y un agente por 130 habitantes en los desarrollados. En el caso de Cuba se tomó tan en serio el asunto, que el 23 de enero de 1993 en la introducción de la Directiva ocho del Ministro de las FAR, se exponía “ ...Teniendo en cuenta lo orientado por el Comandante en Jefe el día 23 de enero de 1991, en la reunión del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, acerca del desarrollo de las plantas medicinales y considerando la significación que esta temática ha adquirido en los países desarrollados en la búsqueda de nuevos principios activos que permitan desarrollar fármacos de origen vegetal, se orientó hacer un Programa de Plantas Medicinales”. El Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros conoció el tres de Abril del año mencionado la propuesta del plan de desarrollo para la producción de Plantas Medicinales, siendo aprobado con las observaciones del Comandante en Jefe, el cual a su vez planteó que era un programa para empezar, mientras se estudiaran los precios y los productos, que éste comenzaría por 20 plantas e insistió en desarrollar los cultivos más eficientes económicamente, o aquellos que no los vendiera nadie. En otra ocasión Fidel volvió sobre el tema y explicó “Vamos a desarrollar ampliamente la producción de plantas medicinales, lo cual es una tendencia moderna, para aprovechar nuestros recursos en plantas medicinales. Vamos a hacer toda una industria, ya se está trabajando en eso. Igualmente enfatizó en compuestos específicos, como la espirulina, tan antigua como el hombre, con un 70 por ciento de proteína, pero cara en producirla”. El 30 de junio de 1994 hizo alusión a un hecho histórico: “Si recordamos a nuestros antepasados en sus guerras de independencia, si recordamos aquellos años de la época de Gómez, de Agramonte, de Céspedes, de Maceo que no tenían nada absolutamente, ellos curaban —tenían muchos heridos y no tenían los recursos que tenemos hoy, ni los médicos que tenemos hoy, ni los talentos que tenemos hoy— y resolvían muchos de los problemas de la atención médica con los recursos naturales disponibles”. Fue notable su insistencia en que se introdujera en el cuadro básico de medicamentos, en que se investigara más sobre los fitofármacos y se creara una industria para que todos los médicos pudieran disponer de ella y recetarla, especialmente en el nivel de atención primaria. Raúl también ha sido un defensor de la medicina verde, al punto de decir que llegó para quedarse y su pensamiento están contenido en las directivas ocho de las FAR de 1993 y 26 de 1995. Pero son muchos los documentos regulatorios, por ejemplo el Acuerdo 7557 del Comité Ejecutivo Consejo de Ministros sobre la Medicina Natural y Tradicional, el Lineamiento 158 para prestar la máxima atención al desarrollo y generalización de la Medicina Natural y Tradicional y los Lineamientos 129 y 132 para cumplir el Plan de Acción para el Desarrollo y la generalización, porque como bien dijo Raúl, “La Medicina Natural y Tradicional no es una solución de la pobreza, sino una alternativa de la riqueza”.
Sobre el Autor
Ramón Brizuela Roque
Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.