Actualizado 21 / 09 / 2017

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Youtube  Rss 

22ºC
33ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

Barro y sensaciones

Infantes jugando

No se trata de Manhattan, tampoco de Marbella, y mucho menos de los Campos Elíseos. Hago referencia a mi antiguo barrio, un átomo de patria donde comenzaron mis primeros años de vida y cómo recordarlo sin dejar de sonreír. Mientras las hermosas capitales tienen asfalto y grandes avenidas, en mi antiguo barrio cuando llueve y caminas se te entortan los pies. Mis pies llenos de barro se burlan del calzado y sus marcas. Fango en lugar de espuma cubre todo el empeine y a la vez desnuda el alma de artificios. El barro pinta de naranja aquella zona que también suele adornarse de framboyán y tabaco, luciendo cada día la abnegación del campesino, con sus manos incansables.


Entre alegrías y arañazos se me iban las semanas. Mi primer medio de transporte fue una yagua cuesta abajo. Tal vez no se parezca nada a estar de viaje en un jet privado, pero me sentía gloriosa como si hubiera desmochado un Alfa Romeo de una palma...

Muchas cosas en mi barrio han cambiado: ya no se pueden gozar las aventuras como antes; las palmas y los framboyanes ya no existen y tampoco las laderas ofrecen el espacio para deslizarse como tobogán improvisado.

Sin embargo, el lodazal resurge en cada verano, y aprovecho en esa temporada para visitar aquel lugarcito especial. Y cuando huelo el camino mojado, en un acto sensorial, desdeño mis tristezas y localizo la felicidad de otros tiempos, gracias al barro que nunca muere.

Sobre el Autor

Neirelys Rojas Álvarez

Neirelys Rojas Álvarez

Neyrelis Rojas Álvarez, 23 años, natural de San Juan y Martínez, obtuvo mención en el concurso Crónicas de mi Ciudad.

Enviar un comentario como invitado

0
  • No se han encontrado comentarios

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero