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¿Qué será de un río sin pinares?

Río Hudson

Hace unos pocos días cumplí mis 30 años de edad. Hermoso fue el empeño de muchos que me quieren al celebrar mi vida en una pequeña fiesta a orillas del río Hudson. Por un momento me acerqué a sus aguas, alejándome de la música, de las sonrisas y de historias que iban hilándose entre nuevos y viejos conocidos.

Quise atrapar para siempre aquella imagen del sol fundiéndose con el cristal y la majestuosidad de su corriente dibujando temblorosos rascacielos. Quise aprendérmela, sentir gratitud de aquellas afamadas vistas de Manhattan que muchos soñarían retratar el día de su cumpleaños. Añoré con todas mis fuerzas descubrirle belleza; deseo efímero, que se quebró en un instante por la nostalgia insondable de un paisaje que lo supera y me besa el alma, porque no hay una tierra más bella en el mundo que la que me vio nacer.

Sus paisajes me los sé de memoria, da lo mismo el Valle de Viñales desde un balcón de Los Jazmines que Maceo calle abajo en medio de un aguacero. Un montón de recuerdos me nublaron la mirada, el primero de ellos: mi abuelo Nilo con su cabeza blanca y su deambular despacio, enseñándome con orgullo los nombres de las calles de Vueltabajo al regresar de la escuela.

De la mano de mi abuelo aprendí a amar la bondad de su gente, las funciones del “Milanés”, el olor de las flores del parque Colón, el chirriar de los columpios del “Paquito”, el bullicio de las guaguas y el fresco en el patio de Coppelia. Él me enseñó de su historia, de sus piscualas, de las canciones de Pedrito Junco y de sus dichos populares. Y es que Pinar del Río es más que tabaco y béisbol, es su gente, no importa en qué lugar del planeta vivan.

A Pinar del Río me lo encuentro en todas partes, en una canción de Polo Montañez, en la frase “alaba´o” que escucho de pronto en una esquina, en un manojo de orquídeas, en la foto de mi familia, en las aguas de este río que, aunque extranjero, se ha empeñado en regalarme por mi cumpleaños el reflejo inequívoco de su recuerdo.

Vista aerea de Pinar del Río

Sobre el Autor

Susel Rodríguez Ortega

Susel Rodríguez Ortega

Doctora en medicina, vive actualmente en Queen, New York, mereció premio en el concurso Crónicas de mi Ciudad

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