Científicos cubanos apoyan plan nacional de prevención del nuevo coronavirus

La Academia de Ciencias de Cuba (ACC) proclamó su respaldo al Plan nacional de enfrentamiento y prevención del nuevo coronavirus, una pandemia extendida a la mayoría de los países del mundo.


Un comunicado de la institución señaló que el programa comprende medidas para el fortalecimiento de la red de instituciones hospitalarias y de atención primaria en cada comunidad urbana o rural, junto con la
habilitación de instituciones con condiciones necesarias de atender a las
personas con síntomas que requieran prescripción médica especializada.


Todo ello absolutamente gratuito para cubanos y extranjeros que se
encuentren en la nación, específicÓ la ACC en su documento, reproducido
por el sitio web de CUBADEBATE.


Destacó la reorganización de los horarios en los centros de trabajo, la
necesidad de evitar aglomeraciones de personas y desarrollar un sistema de comunicación social y labor educativa para instruir a la población acerca de la enfermedad, sus peligros y las fórmulas de protección.


También la adopción de medidas socioeconómicas, debido a las 
afectaciones que la COVID-19 provoca en la economía nacional, lo que se
agrava por el bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene
Estados Unidos sobre Cuba desde hace cerca de 60 años y reforzado al
máximo.


Son disposiciones, añadió, encaminadas a proteger la salud del pueblo y a
favorecer la permanencia de las personas en sus casas, a partir de las
evidencias científicas ya recopiladas acerca de la enfermedad, y los
criterios epidemiológicos de probada eficacia que se avalan por
experiencias internacionales y por las propias de Cuba en el enfrentamiento a otras enfermedades infecciosas y a situaciones de catástrofe.


Agregó que, igualmente, apoyan el sólido sistema de salud pública con que contamos, la experiencia profesional, la calidad humana y ética de los
médicos cubanos, del personal de enfermería, de investigadores, técnicos
y trabajadores de diversas ramas de la ciencia encargados de respaldar todos los procesos técnicos y sociales que deben desarrollarse ante el SARS-COV2.


Extendió un reconocimiento al valioso trabajo que desarrollan miembros de la Academia de Ciencias de Cuba, especialmente de la sección de Ciencias Biomédicas, que se encuentran en hospitales e instalaciones en las que se atienden los enfermos cubanos y extranjeros diagnosticados y las personas con riesgo de contraerlo.


Subrayó que son varios los académicos que continúan en sus centros de
investigación y los que participan en comisiones de análisis organizadas
por el Ministerio de Salud Pública y otros ministerios con el objetivo de
trazar las estrategias que corresponden a cada una de sus etapas.


Recalcó que el avance de la pandemia muestra la necesidad de actuar
colectivamente, a escala de cada país y a nivel internacional. Hoy más que
nunca es vital la ayuda mutua y el intercambio científico entre países,
junto con la colaboración y solidaridad con aquellos que más lo necesiten.


Puntualizó que desde esa perspectiva, reconocemos la preparación
científica, el valor y humanismo de los trabajadores de la salud que forman parte del Contingente Internacional de Médicos Especializados en
Situaciones de Desastres y Graves Epidemias, que prestan servicios en varios países de Europa, América Latina y el Caribe carentes de los recursos necesarios para enfrentar la propagación del peligroso virus.


Como muestra de la colaboración y solidaridad que hoy debe predominar en el mundo, mencionó el oportuno apoyo brindado por Cuba a los pasajeros del Crucero MS Braemar para su retorno seguro e inmediato al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y así evitar una larga travesía por mar que podía incrementar el número de enfermos a bordo que ya estaban diagnosticados.


Atribuyó gran importancia el vínculo permanente y el intercambio con las
redes internacionales de academias de ciencias y con las nacionales hoy para combatir la COVID-19, y mañana para contrarrestar cualquier otra enfermedad que amenace a países y pueblos y siempre para nutrirnos mutuamente de los logros que en todas las ramas de la ciencia se obtengan en el mundo.


El hecho de compartir informaciones y experiencias es también parte de
nuestro trabajo y del humanismo que debe caracterizarnos para privilegiar la colaboración internacional en todos los terrenos, para trabajar por la paz y el bienestar de los pueblos, propuso.


Afirmó su convencimiento de que las academias de ciencia tienen mucho que aportar para que haya medicinas, vacunas, recursos tecnológicos,
educación, alimentos y políticas sociales que favorezcan a los pueblos.


La ACC la integran cerca de 400 académicos y jóvenes asociados
especializados en diversas ramas de la ciencia y estrechamente vinculados a toda la comunidad científica cubana.