Actualizado 24 / 09 / 2018

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Diez claves para el éxito en la cocina (I)

Pollo asado

Hace algunos días echaba una ojeada en internet y encontré un artículo que me pareció muy interesante y que trata sobre la importancia de algunos platos que son básicos a la hora de seleccionar cualquier receta o menú.

Pues existe una serie de recetas básicas que todos deberíamos conocer, no sólo para preparar un menú saludable y organizar las comidas familiares, sino también porque son la base que todo cocinero casero debe tener antes de emprender gestas mayores. Por supuesto, todas y cada una de estas recetas pueden realizarse de distintas manera.

1. El arroz
El arroz es uno de los acompañamientos básicos que todo cocinero debe dominar. Hay mil formas de hacer un buen arroz blanco, pero sólo una norma básica a seguir: a la hora de cocerlo hay que usar el doble de agua que de arroz. El tiempo de cocción se sitúa entre los 15 y 20 minutos. Por lo demás, se puede realizar solo con agua en una cacerola si queremos un arroz suave (añadiendo, si queremos, una hoja de laurel), en sartén sofriendo este previamente con ajo para darle más sabor e, incluso, en olla exprés (aunque, en este caso, cambian los tiempos y proporciones).

2. Los huevos
Otro clásico básico de la cocina internacional, que no siempre tratamos todo lo bien que debiéramos. El huevo puede consumirse de muchas formas: pasado por agua, en revuelto, frito, duro... Todo el mundo conoce los rudimentos, pero muchas personas fallan en lo mismo: lo cocinan demasiado. Cuando esto sucede, que es la gran mayoría de los casos, no sólo se pierden parte de sus nutrientes, entre los que se encuentran proteínas, antioxidantes, aminoácidos, minerales o vitaminas, sino también gran parte de su sabor. Cuanto más lento se cocine el huevo, mejor se cuajará, sin que llegue a secarse. Muchas personas hacen el huevo demasiado por el miedo a contraer infecciones como la salmonela, pero para evitar esto basta con cocinarlos a una temperatura de 70 grados, y mantenerlos en frío si no se van a consumir inmediatamente.

3. El pollo asado
De un tiempo a esta parte, dada la proliferación de los asadores de pollos, hemos dejado de hacer este plato en casa. Parece complicado, pero no lo es, y además puede servirnos para completar muchas otras recetas, ya sea unas croquetas o una ensalada.

4. La salsa de tomate
La salsa de tomate se utiliza en numerosas recetas y para acompañar todo tipo de platos. Por vaguería o desconocimiento solemos comprarla ya hecha y es más cara, menos saludable y, sobre todo, menos rica. Aunque la mejor salsa de tomate se logra utilizando buenos tomates maduros, siguiendo recetas como esta, también se logra un buen resultado utilizando tomate triturado de lata, un punto intermedio que nos permitirá ahorrar mucho tiempo. Basta utilizar un cazo, y calentar el tomate triturado a fuego lento, añadiendo un buen chorro de aceite de oliva, sal y azúcar si nos resulta muy ácido. El tomate tiene que hacerse durante casi una hora, hasta que la salsa tenga una consistencia espesa. Recuerda usar la tapa o mancharás toda la cocina.

5. Las legumbres
Aprender a cocer legumbres es básico, no sólo para elaborar platos tan recurrentes como las lentejas o la fabada, sino también para utilizar éstas como guarnición o parte de otras recetas (ya sea una ensalada o un plato de humus). Dado que para cocer las legumbres es necesario mantenerlas al menos cuatro horas a remojo (y a ser posible toda una noche) muchos nos vendemos a los tarros de legumbres ya cocidas, perdiendo sabor por el camino. Pero al margen del remojo, preparar unos buenos garbanzos, lentejas o judías es muy sencillo. LA RECETA DE HOY:
Pollo asado
Para hacer el pollo en casa con esta receta (a muy alta temperatura) es mejor que sea tirando a pequeño, de entre 2 y 3 kilos. Si es más grande, tendrás que dejarlo más tiempo. Es importante además mantenerlo a temperatura ambiente. Sigue estos pasos.
• Calienta el horno a máxima potencia y deja la rejilla en el segundo espacio desde abajo.
• Quita el cuello, los extremos de las alas, y toda la casquería (puedes reservarlo para hacer caldo), así como la grasa sobrante.
• Rellena el interior del pollo con un limón cortado por la mitad, 4 dientes de ajo enteros y cuatro cucharadas de mantequilla.
• Coloca el pollo en una bandeja de horno y ásalo entre 50 y 60 minutos. Después de los primeros 10 minutos mueve el pollo con una espátula para que no se pegue a la bandeja. Según vaya soltando líquido abre el horno y, con una cuchara, viértelo por encima. Ten cuidado de no perder temperatura en el proceso.

Sobre el Autor

Idalma Menéndez Febles

Idalma Menéndez Febles

Graduada del Instituto Superior pedagógico Rafael María de Mendive

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