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La canela, origen, propiedades y beneficios (I)

Pollo con canela

El árbol de la canela, conocido como canelo (Cinnamomum zeylanicum o Cinnamomum verum J.Presl) es un árbol de hoja perenne, de 10 a 15 metros de altura. Se aprovecha como especia su corteza interna que se obtiene pelando y frotando las ramas.

El árbol de la canela pertenece a la familia de las Lauráceas, se extrae de las ramas, que se dejan secar sin corteza, y se acaban rizando formando unos rollizos de gran aroma y sabor dulce y amaderado.

Ese olor tan característico de la canela se obtiene al golpear la corteza, con ello se consigue extraer un polvo marrón-amarillento que conforme pasa el tiempo se va oscureciendo.

Origen

Su origen se remonta al III milenio a.n.e y su procedencia es incierta, ya que existen diversa hipótesis que ubican este árbol en Sri Lanka, las Indias Occidentales y China.

En este último país es conocida desde el año 2500 a.n.e constituyendo un producto tan apreciado como el oro.

No obstante, existen otras zonas donde también fue utilizada para ofrendas religiosas como en Oriente Medio, donde el primer manojo se ofrecía al sol y con el segundo se encendía el fuego sagrado para sus sacrificios a los dioses. También los habitantes del antiguo Egipto fueron conocedores de las propiedades de esta especia, comerciando con ella y otras plantas aromáticas como la mirra. Incluso, en las historias que se cuentan de Salomón y la Reina de Saba está presenta la canela. Ya en estas fechas tan tempranas eran conocidas sus propiedades como afrodisíaco.

En el mar Mediterráneo fue introducida por los comerciantes fenicios y árabes desde islas situadas junto a Zanzíbar. Los primeros bautizaron esta especia como guinnamon, transmitiéndolo a los griegos y romanos que convertirían su nombre en kinnamom y cinnamomum respectivamente, germen de su terminología botánica.

Los romanos comercializaron con países como India o Ceylan e iniciaron el consumo de canela en su gastronomía al final de su etapa imperial (entre los siglos III y IV n.e.), introduciéndola en sus dominios a través de la ruta de la seda desde China hasta las zonas orientales de Europa y las colonias egipcias del mar Rojo.

Los emperadores romanos utilizaban la canela como perfume, pues los seplasarii o perfumistas la vendían al pie del Capitolio, y hasta se cuenta que Nerón, tras la muerte de su esposa, hizo quemar en una pira funeraria toda la canela almacenada en la ciudad de Roma.

Ya en la Edad Media se conocen otras leyendas e historias relacionadas con esta especia, pasajes asombrosos sobre su recolección o islas en las que su calidad sobrepasaba lo imaginable.

Una de ellas, Ceylan, fue considerada por Marco Polo como el mejor lugar del mundo para disfrutar de la canela. Sin embargo, parece que ocultó esta información para no entorpecer la situación privilegiada que en esos momentos (siglos XIII y XIV) ostentaba Venecia con relación a su comercialización y al desorbitado precio que ponían desde esta ciudad del norte de Italia a esta especia.

Durante el siglo XVI la canela de Ceylan sería explotada por los portugueses, aunque más tarde los holandeses conseguirían la concesión absoluta de su comercio a través de la compañía de las Indias Orientales, extendiendo su consumo por toda Europa.

De esta zona provienen los primeros árboles plantados en las Islas Seychelles y Reunión, con una producción muy importante en la actualidad.

Durante la Edad Media, era utilizada en el Viejo Continente en cocina, pero además con ella se elaboraban cosméticos, bálsamos, medicinas contra la tos o la indigestión y perfumes (de inspiración romana).

Lo curioso es que en un primer momento era más utilizada como perfume o afrodisíaco que en gastronomía. Los romanos, incluso, aromatizaban sus calles con esta especia.

Producción

En la actualidad las principales zonas productoras de canela son Sri Lanka, India, sur de China, Isla de Madagascar y Brasil, donde fue introducida por los comerciantes portugueses.

Gastronomía

El suave aroma y sabor dulce de la canela la convierte en un ingrediente muy apropiado para un gran número de recetas de dulces.

LA RECETA DE HOY:

Pollo a la miel con almendras y canela

Ingredientes:
Una pechuga de pollo troceada
Una cebolla blanca
Un puñado de almendras
Cinco cucharadas soperas de miel
Una pizca de sal pimienta
Cos cucharadas de postre de canela en polvo

Preparación:

Alista todos los ingredientes.

En una olla grande y con un poco de aceite de oliva a fuego alto dora el pollo cortado en cubos hasta que se vea bien hecho.

Luego agrega la cebolla cortada en plumas muy finas y sigue cocinando a fuego alto por cinco minutos más. Agrega sal, pimienta y la canela en polvo y revuelve de vez en cuando.

Pasados los cinco minutos, agrega la miel y tapa la olla, baja el fuego y cocina durante 10 minutos más.

Pasados los 10 minutos, añade las almendras, yo las agregué enteras pero si lo deseas las puedes incorporar picadas. Sube el fuego y cocina durante 3 minutos, pasados este tiempo apaga el fuego.

Disfruta de este delicioso pollo a la miel con almendras y canela en tus cenas o almuerzos, puedes acompañarlo con una buena copa de vino blanco. Ten en cuenta que tanto la miel como las almendras y la canela tienen propiedades afrodisíacas.

Sobre el Autor

Idalma Menéndez Febles

Idalma Menéndez Febles

Graduada del Instituto Superior pedagógico Rafael María de Mendive

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