| Roberto
Aguilar Reyes
Víctima
de una ley asesina
Por
Idalma Menéndez Febles/ Fotocopia: Daniel Mitjáns
La
Ley de Ajuste Cubano asesinó a Roberto Aguilar Reyes, sentenció
uno de sus compañeros de la Base Naval Occidental en la cual
se desempeñaba como teniente de navío.
Roberto
dejó sola a su esposa y huérfanos a dos hijos, víctimas
también que pagan caro el precio de la maldad de otros.
La
tierra camagüeyana lo vio nacer el cuatro de julio de 1956
en un hogar caracterizado por la modestia y laboriosidad, cualidades
que marcarían por siempre su actitud ante la vida.
Su
disciplina y responsabilidad ante el trabajo, hizo que ingresara
a las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas con
16 años y con 28 pasara al Partido, organizaciones en las
que ocupó diferentes cargos.
Luego
de concluido el Servicio Militar, siguió en la vida militar.
Por su buen comportamiento y firme decisión de apoyo a la
Revolución, obtuvo en dos ocasiones la condición de
Vanguardia Nacional de las FAR, la medalla Ignacio Agramonte de
III clases, la distinción del Servicio Distinguido de las
FAR, entre otras condecoraciones.
En
la década de 1990 por el aumento de las salidas ilegales
que se producían de forma continua por elementos contrarrevolucionarios,
en la Unidad 4349, a la cual pertenecía Roberto, se toman
medidas para evitar estos desórdenes, entre ellas, colocar
un oficial armado en el barco auxiliar ferrocemento 5034 que trasladaba
el personal de la Unidad hasta el muelle de playa La Boca y viceversa.
El
ocho de agosto de 1994, era un día como otro cualquiera,
en esta ocasión le correspondió el traslado de los
pasajeros al teniente de navío Roberto Aguilar.
Cuando
el barco llegó al puerto del Mariel, desembarcó a
tres trabajadores civiles. En el lugar se encontraba el marinero
del Servicio Militar General Leonel Macas González, quien
solicitó que lo llevaran para la Unidad, a lo cual accedió
Roberto.
Durante
la travesía Macas González, con el objetivo de robarse
la embarcación, extrajo un revolver de la jaba que llevaba,
efectuándole por la espalda dos disparos al oficial, quien
cayó al agua mortalmente herido.
Durante
varios días lo buscaron sin encontrarlo, hasta que su cuerpo
salió a flote. Llevaba puesto su pullover a rayas de marinero.
Por
acuerdo del Consejo de Estado, fue condecorado postmortem con la
orden Antonio Maceo y ascendido al grado de capitán de Corbeta.
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