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Un acto de guerra 

Por Zenia Regalado  

En la actual coyuntura mundial es imposible que lo que ocurre en una nación no afecte a otras pues al final todas tienen que ir a comprar  al  mercado mundial.

Durante años se ha debatido en cuanto a si embargo o bloqueo es el calificativo adecuado para la política norteamericana hacia Cuba. No se trata de un problema semántico, sino que tiene que ver con la esencia de la política aplicada y sus implicaciones para terceros.

El embargo - lo dice la enciclopedia Encarta- constituye una forma judicial para la retención de bienes que aseguren el cumplimiento de las obligaciones del deudor con sus acreedores. Se desprende que ello debe ser el  resultado de un conflicto bilateral, sin implicaciones para otras partes, ni otra connotación que no sea la solución de un problema de carácter comercial.

Pero el bloqueo  es considerado como un "acto de guerra" por el derecho internacional. Ha sido utilizado a través de la historia  para extenuar al contrincante mediante el hambre, la sed y las enfermedades, y sus efectos más destructores inciden  sobre los sectores más vulnerables de la población civil.

 Es por tanto la imposición a terceros del respeto a un estado de guerra del cual no forman parte.

En el siglo XVI los Países Bajos emplearon el ardid de decretar zonas bloqueadas a regiones no sujetas al asedio de tropas, esto les servía de excusa para cierta forma de piratería

Con el propósito de limitar los abusos de esta práctica, en 1856 se llegó al acuerdo entre las potencias de que solo una plaza efectivamente rodeada por el ejército enemigo podía ser declarada bloqueada..

HOSTILIDAD DE SIEMPRE

En el caso cubano, desde los primeros momentos – incluso antes del triunfo de la Revolución – la administración de Eisenhower mantuvo una posición muy hostil frente a la Revolución cubana y el aspecto económico tuvo mucho peso en sus presiones.

Antes de que se rompieran las  relaciones diplomáticas, en enero de 1961, ya se habían tomado medidas que tenían un marcado carácter extraterritorial, como la reducción de la asistencia a países que negociaran con Cuba, la prohibición de ingreso al mercado norteamericano de productos contentivos de materias primas cubanas, presiones sobre los países que otorgaran créditos a la isla y el establecimiento de una "lista negra" con las embarcaciones extranjeras que tocaran puertos cubanos, a las cuales se les prohibía su posterior ingreso a Estados Unidos.

Kennedy, por su parte, continuó esta política hasta convertir el derrocamiento del gobierno cubano en una de las prioridades de su administración. Las directivas de la Operación Mangosta -- el plan de medidas subversivas que se llevaron a cabo después del fracaso de la invasión de Playa Girón  -- plantean que las acciones políticas y paramilitares estarían asistidas por la "guerra económica", con el objetivo expreso de provocar el fracaso del régimen en la tarea de satisfacer las necesidades económicas del país.

Según Arthur Schlesinger Jr., cercano colaborador y biógrafo de los hermanos Kennedy, en agosto de 1961 el Cuban Task Force acordó que las acciones incluirían una campaña de sabotajes dirigida a destruir importantes objetivos económicos como refinerías, plantas y equipamiento

 Un mes después, se decretó el "embargo" total del comercio – excluyendo medicinas y alimentos, los cuales se agregaron posteriormente – y se confirió al presidente la autoridad para aplicar esta política bajo el amparo de la ley norteamericana de Asistencia Extranjera de ese año.

El gobierno norteamericano utiliza el término embargo  para intentar  rehuir las implicaciones legales que tendría reconocer la práctica del bloqueo económico sin que exista un estado de guerra declarada.

El vínculo con el campo socialista limitó los efectos del bloqueo norteamericano contra Cuba.

La desaparición de la URSS y el cambio de sistema político en los antiguos países socialistas europeos sumió a la nación caribeña en la crisis económica más profunda y abarcadora de su historia, pero, paradójicamente, esta situación también motivó un renovado interés mundial por el mercado cubano.

Estados Unidos, ante la emergencia de nuevos competidores,  intensificó el bloqueo económico. Esto explica que una política que tuvo su excusa en los vínculos de Cuba con la URSS, más que modificarse se intensifique cuando desaparecen las causas que supuestamente la provocaron.

 Las leyes Torricelli, promulgada en 1995, y  Helms Burton son instrumentos legales para aplicar todas las restricciones previstas por el bloqueo

INHUMANA PRÁCTICA

 La nación caribeña se ha visto imposibilitada  de adquirir en Estados Unidos y en empresas subsidiarias radicadas en terceros países, medicamentos, equipos y material de uso médico imprescindible para la preservación de la vida  y que son producidos exclusivamente por empresas estadounidenses.

 Cuba no puede siquiera importar ni una aspirina del país del norte  o de cualquier otro  si es producida por una filial norteamericana.

Más de un 80 por ciento de los medicamentos, reactivos, material gastable, instrumental médico y materias primas farmacéuticas de que disponía la nación procedía de firmas extranjeras, principalmente norteamericanas.

El bloqueo impuesto por Estados Unidos ha obligado a adquirir estos recursos en otros mercados a un costo superior que se estima en el orden del 20 al 30 por ciento adicional. Esta diferencia de precios ha significado erogaciones en exceso calculadas en más de 550 millones  de dólares.

El incremento de la distancia de los nuevos mercados suministradores ha determinado un aumento de aproximadamente un 50 por ciento de los gastos de transportación de lo suministros médicos hacia Cuba.

Además, ha sido necesario adquirir volúmenes superiores de suministros, lo cual determina a su vez mayores inversiones en facilidades de almacenamiento y afectaciones financieras por el aumento de inventarios, recursos inmovilizados y pérdidas.

Un ejemplo de las fatídicas consecuencias del bloqueo ocurrió en 1981, cuando se desató en el país una epidemia de dengue hemorrágico que afectó a más de 300 000 personas y provocó la muerte de 158, incluidos 101 niños menores de 15 años. Durante esa epidemia el Departamento de Estado norteamericano, en aplicación de los preceptos del bloqueo, demoró la autorización para la venta y envío a Cuba de los insecticidas específicos para atacar el vector identificado de la enfermedad, lo mismo hizo  con los aspersores de fumigación que debían utilizarse.

Hubo que obtenerlos en terceros países a un costo adicional de varios millones de dólares y con una crucial demora en su llegada al país, lo cual provocó  muchas de las muertes ocurridas.

En 1990 se registraron en nuestra nación  los primeros casos de una forma de neuropatía que llegó a convertirse en epidemia a partir de 1994.

En ello influyó el estado nutricional de la población y sus carencias vitamínicas como se evidenció después con el mejoramiento logrado a partir de la distribución masiva de suplementos vitamínicos.

Es obvio que el bloqueo incidió en los problemas nutricionales. Uno de los objetivos de esa política es rendir por hambre al pueblo de Cuba.

Otra de las afectaciones provocadas en el campo de la salud están dadas en la imposibilidad de la Isla para adquirir bibliografía de información científico técnica.

Al país caribeño le está prohibido la utilización del dólar estadounidense en su transacciones, y  tener cuentas en esta moneda en bancos de terceros países, además de las presiones ejercidas por Estados Unidos con instituciones financieras a escala internacional para obstaculizar el financiamiento anuestro país.

La economía cubana ha sido dañada sensiblemente por las variaciones cambiarias al tener que utilizar otras divisas.

El hostigamiento y persecución a escala internacional de cualquier operación comercial de Cuba, repercute en el incremento de los costos de adquisición de los productos que el país importa.

Los equipos de origen estadounidense tuvieron que ser dados de baja por la imposibilidad de adquirir piezas de repuesto y hubo que hacer su sustitución anticipada por otros nuevos comprados en diferentes mercados.

La incitación a la fugas de talentos hacia Estados Unidos ha ocasionado cuantiosos daños a la economía.

La obligación impuesta a países que exportan a Estados Unidos de certificar que en sus productos no se han utilizado insumos de origen cubano , ha obstaculizado las exportaciones cubanas de azúcar  y níquel a otros mercados y se han obtenido menos ingresos por descuentos y otros conceptos relacionados con la exportación.

El gobierno norteamericano ejerce presiones sobre turoperadores  y agencias internacionales para que no incluyan a la Isla como destino turístico, y sobre posibles inversores de terceros países para impedir que inviertan en ese sector.

Todos, hasta los que no han nacido aún en esta nación caribeña, tienen sobre su existencia esta pesada cadena trenzada por el gobierno norteamericano, que no solo afecta a los cubanos, sino también a los ciudadanos de Estados Unidos interesados en viajar y comerciar con Cuba.