INICIO | AGREGAR A FAVORITOS | IMPRIMIR ESTA PÁGINA
 
 
 
 
 
 

La espera de Rosa 

El bloqueo económico y su alto costo para la nación inciden en programas sociales como la reparación de viviendas. La industria de materiales se ve afectada por la falta de piezas de repuesto. Pero la inventiva del cubano hace historia.

Por Zenia Regalado 

Rosa vive con su esposo en un pequeño cuartico  de madera que levantaron con los restos de lo  que fue su vieja y deteriorada casa, la cual  Isidore sacudió con fuerza  y después Lili  terminó de derribar.

Facilidades temporales, así le llaman a esta solución provisional. Ella, a veces, se desespera ante tanta estrechez , pero en su barrio del kilómetro cuatro de la carretera a La Coloma representantes del gobierno local  les han explicado los vecinos que deben tener paciencia.

Incluso, ella ha visto los planos de las casitas de tipología tres  (mampostería y techo de canalón o tejas de asbesto cemento)- que se construirán para los derrumbes totales, que fueron aquí 14 905.-

Rosa no es el único caso ni mucho menos. Unas 800 personas de  235 familias aún se encontraban, a finales de septiembre,  evacuadas en la playa Las Canas, municipio de Pinar del Río; Boca de Galafre, San Juan y Martínez, y también en San Luis.

Los antiguos  residentes de las casas derrumbadas  viven ahora con otros familiares o en facilidades temporales.

En Vueltabajo fueron afectadas por los huracanes 75 380 viviendas, de las cuales se les ha dado solución a 41 808  dañadas parcialmente, pues la prioridad comenzó por ellas, para evitar la agudización de su deterioro.

De los derrumbes totales se han solucionado 146 y 1 524  se encuentran en cimentación y otros 2 715 en proceso de proyectos.

Pablo Véliz, director provincial de la vivienda, es del criterio que esas acciones constituyen una muestra de tenacidad y voluntad, en un territorio que tenía muy deprimida su industria local de materiales por falta de piezas de repuesto y financiamiento  para ponerla en marcha.

Esa era la situación que había a la llegada de dos huracanes, uno tras otro,  a solo un año del azote de Michelle, el que agotó las reservas del país y agudizó el panorama provocado por el bloqueo económico que obliga a Cuba a gastos superiores  en todo tipo de transacciones e importaciones, incluidos los alimentos y las medicinas.

Aunque esta provincia recibe mensualmente 450 toneladas de diesel, 400 de acero, más de 5 000 de cemento y unas

160 000  tejas para techo, el avance de las viviendas se ha visto afectado por la  situación de la industria de materiales que no ha podido entregar los elementos de pared requeridos.

PERIPECIAS CON UNA SEÑORA ANTIGUA

El ingeniero de 34 años Carlos Alberto Fundora, uno de los directivos de la Empresa de Materiales de la Construcción, tiene sobradas historias que contar sobre la insubordinación del hombre ante los aprietos económicos externos sumados a los de la naturaleza.

La vieja y depauperada industria de materiales tuvo que comenzar a sacudirse  su herrumbre .

A inicios del período especial hubo que parar varias canteras productoras de áridos por falta de financiamiento para comprar piezas de repuesto, entre ellas las dos plantas trituradoras de piedras de la cantera de Guane, además de la arenera del Cuyaguateje y la cantera de mármol gris de Isabel Rubio.

En esta última se invirtieron 50 000 dólares y ya produce áridos.

La cantera de Quiñónez, en Bahía Honda, también estuvo inactiva  por falta de equipos no tecnológicos (cargadores buldócer y camiones).

Pero la solidaridad entre cubanos se fortaleció después de los meteoros, y arribó allí el contingente Alberto Delgado, de Sancti Spíritus, que vino con esos medios deficitarios y arrancaron la molienda, la cual  volvió a detenerse recientemente  por falta de neumáticos.

Así, entre peripecias, trabajan y resisten los hombres de este sector .

La mano solidaria siempre aparece en una nación acostumbrada a batallar: los matanceros prestaron a Vueltabajo una máquina española  -llamada la ponedora-  que funciona gracias a los innovadores  y produce entre

1 000 y  1 400 bloques al concluir una jornada.

Otra muestra de integración y ayuda entre entidades la dio la Empresa Refractarios Camagüey, la cual mediante un contrato reparó junto a los pinareños 60 vagonetas que se emplean para trasladar los bloques hasta el horno donde serán quemados. Antes había que hacerlo a mano, con la considerable disminución del ritmo productivo.

LAS TORRES QUE LLEGARON DE CIENFUEGOS

Debido a la alta contaminación del medio ambiente, el CITMA orientó buscar una solución para evacuar los gases que desprendía en la quema de crudo cubano la planta de elementos aligerados del municipio de Pinar  durante su producción, y también  la  fábrica de lozas de azotea de San Cristóbal.

La industria de materiales de Vueltabajo realizó estudios para buscar  la materia prima adecuada para que las chimeneas a construir resultaran duraderas y económicas.

Concluyeron que podían emplear para ello la resina epóxica y la fibra de vidrio. Entonces el MICONS en el nivel central coordinó con la Fábrica de fertilizantes nitrogenados de Cienfuegos y en su taller se emprendió la obra.

Ellos tenían allí una chimenea importada parecida a las de Pinar . Las nuevas estructuras para evitar la contaminación   tienen 44 metros de altura y se aprovecharon para ellas dos torres  de alta tensión de la Empresa Eléctrica.

En el centro de ambas se instaló por  la Empresa de Construcción y Montaje Eléctrico, de Ciudad de La Habana, una tubería con boquillas para ser ensamblada por tramos.

Fue la primera vez que algo así se hizo en Cuba. La resina epóxica es un antiácido y por ello garantiza una buena durabilidad.

Si las chimeneas se hubieran hecho de ladrillos refractarios el costo hubiera sido mayor y también la demora de su terminación

Antes de estas acciones ambas fábricas tenían una menor capacidad productiva.

Cada vivienda de tipología tres le cuesta al país 2 689 dólares y unos 15 000 pesos en moneda nacional, y las de tipología uno (techo de placa) alcanzan más de 5 000.

Datos que seguramente no conocen ni Rosa ni otros que vieron derrumbarse totalmente sus moradas.