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El bloqueo contra la escuela cubana 

Por: Zenia Regalado

Las escuelas cubanas han sufrido numerosas afectaciones en su aseguramiento material

Las escuelas cubanas han sufrido numerosas afectaciones en su aseguramiento material impuestas por la guerra económica contra Cuba, en el empeño imperial por hacer sucumbir un sistema social que batalla por la justicia humana.

Obstruir las relaciones económicas y comerciales de una nación por parte de otra es un método primitivo y feudal que aún en pleno siglo XXI asombra al mundo, y ello se hace aún más feudal cuando se trata de un área que significa todo un derecho social: la educación. 

Recursos tan sensibles como los libros de texto, lápices y libretas, uniformes escolares y medios para la educación artística y el deporte escolar se han visto perjudicados por esa caduca y obstinada política.

Esa realidad ha incidido en las posibilidades de un mayor desarrollo de habilidades y capacidades en nuestra infancia y juventud , panorama contra el cual se han insubordinado los educadores con tesón e inventiva.

A pesar de las limitaciones,
se impulsan nuevos programas de estudios
que incluyen la computación

La obcecada obstinación imperial  ha hecho todo lo posible por impedir el acceso de la nación caribeña a los avances científicos, a las nuevas tecnologías y a las fuentes de financiamiento y de créditos para el desarrollo a través de organismos e instituciones financieras internacionales.

Ha llegado lejos la irracionalidad, se ha pretendido bloquear los intentos para acceder a los mercados y al conocimiento de otros países en dicha rama del saber , además del entorpecimiento de toda gestión del Estado Cubano para adquirir equipamiento para los centros escolares.

Un ejemplo palpable de las consecuencias del bloqueo económico se sufrió en el curso 2001- 2002 cuando la distribución de lápices y libretas alcanzó solo el 50 de lo obtenido en 1989.

Según datos del sitio del gobierno cubano en Internet, el poder de compra del financiamiento disponible para la importación de medios y recursos dirigidos a las escuelas cubanas  se redujo entre un 25 y un 30 por ciento, al tener que adquirirlos en mercados lejanos y a precios superiores por las limitaciones del bloqueo.

Otro botón de muestra es el hecho de que en el 2001 se ejecutaron importaciones ascendentes a 19 millones de dólares para adquirir la base material de estudio y de vida de los centros educacionales. El país se vio obligado a pagar fletes en exceso,-ante la lejanía de los mercados-calculados en un 20 por ciento del total de esas importaciones. Con ese dinero se hubieran adquirido 37 millones de libretas o 185 de lápices que nunca llegaron a manos de los alumnos.

Solo la voluntad de un gobierno de desarrollar la educación, la cultura y la espiritualidad,  permite priorizar tan estratégico sector y lograr que todas las escuelas funcionen.

A más de 2 300 millones de pesos ascendió el presupuesto de gatos de la educación en el 2001, lo cual representó el 8,1 del Producto Interno Bruto  (PIB), el más alto en toda la historia de la nación.

¿Cuánto no se hubiera hecho sin estos obstáculos?. A pesar de ellos a partir del 2000 numerosos programas han beneficiado y transformado la escuela cubana en aras de una mejor formación del futuro de la isla, que está sentado en las aulas.