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Cuba le asisten la verdad y la razón
Juan Diego Nusa Peñalver
"No hay
peor ciego que el que no quiere ver", reza un refrán
muy popular entre los cubanos, el cual se aplica a pie juntillas
al saliente presidente estadounidense George W. Bush, quien en sus
ocho años en la Casa Blanca ha hecho todo lo posible y lo
imposible por desconocer la realidad de una Cuba independiente y
soberana, y destruir su Revolución.
Durante 17 años
consecutivos, desde 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas
ha aprobado con creciente mayoría la resolución titulada
"Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial
y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra
Cuba".
Sin embargo,
el gobierno de Estados Unidos posee oídos sordos y ha desacatado
totalmente ese reclamo universal.
La última
votación en el máximo foro mundial en el 2007, con
184 Estados a favor de la resolución de La Habana, representa
la opinión casi unánime del planeta de repudio y condena
al bloqueo, que persigue la destrucción por hambre y enfermedades
del pueblo cubano y no un supuesto fomento de los derechos humanos.
El régimen
bushiano, desde su ascenso fraudulento al poder en el 2001, ha mantenido
y reforzado las principales direcciones de esta guerra contra Cuba,
manifestadas en mayores sanciones económicas y persecución
a la actividad empresarial y a las transacciones financieras internacionales.
Incluso, Washington
dificulta en extremo las operaciones cubanas destinadas a saldar
las cuotas de la Isla con los organismos internacionales de las
Naciones Unidas, fomenta la usurpación de marcas comerciales
cubanas y ejerce presiones y represalias contra quienes comercian
con Cuba o se vinculan con ella en intercambios culturales y artísticos.
Según
cálculos muy conservadores, y considerando únicamente
lo que ha podido ser cuantificado hasta el momento, la cruzada anticubana
del régimen Bush el pasado año provocó a la
isla caribeña daños económicos por tres mil
775 millones de dólares.
El Gobierno
norteamericano se ha rehusado, incluso, a levantar su particular
guerra económica contra Cuba, ni aun por seis meses, tras
ser azotada la nación antillana por devastadores fenómenos
naturales hace unas semanas.
La unilateral
medida coercitiva califica, además, como acto de genocidio
de acuerdo con lo estipulado por la Convención de Ginebra
para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio
de 1948.
En casi 50 años
esta fracasada política de 10 Administraciones norteamericanas
contra la pequeña nación del Caribe, ha provocado
enorme sufrimiento humano y astronómicos perjuicios económicos
al país, que sin contar otras agresiones, ascienden ya a
la astronómica cifra de más de 93 mil millones de
dólares, unos 224 mil millones de dólares al valor
actual del devaluado billete verde.
Cuba se mantiene
firme en la denuncia internacional de este comportamiento incivilizado
y cuenta para ello con la inmensa mayoría de la Humanidad,
como se volverá a demostrar el próximo miércoles
cuando la Asamblea General de ONU someta a votación la Resolución
en contra del bloqueo norteamericano a la Isla.
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