| El
bloqueo también daña al corazón
Por: Enrique Atiénzar Rivero
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El
doctor Eduardo Pedroso con seis de los 478 niños camagüeyanos
operados del corazón. |
No
es un secreto que un niño o niña recién nacidos
en Cuba portadores de una cardiopatía congénita crítica,
puedan morir por falta de Prostanglandina, un medicamento esencial
para la sobrevivencia, en espera de la cirugía de urgencia.
El doctor Eduardo Pedroso con seis de los 478 niños camagüeyanos
operados del corazón.
Este fármaco de una firma estadounidense no puede ser adquirido
por nuestro país "gracias" al bloqueo económico,
comercial y financiero de Estados Unidos, lo cual pone en peligro
vidas en edades tempranas.
El Estado cubano
para favorecer a su niñez realiza ingentes esfuerzos por
adquirir el producto por otras vías, invirtiendo el doble
o el triple del costo original.
Otro tanto ocurre
para acceder a los catéteres que se emplean en la dilatación
de válvulas y cierre de defectos congénitos que, como
señaló el doctor Eduardo Pedroso, jefe del servicio
de Cardiología del hospital Pediátrico doctor Eduardo
Agramonte, de Camagüey, evitarían algunas operaciones,
disminuirán el riesgo de infecciones y las prolongadas estancias
en los centros asistenciales.
Cuenta el galeno
que en 1982 durante su último año de la especialidad
en el Instituto de Cardiología, en la capital, llegó
a esa institución, acompañado de sus padres, un niño
dominicano de tres años de edad, quien anteriormente había
viajado a Estados Unidos para que lo operaran del corazón.
El dinero del
que disponía la familia, fruto de una colecta popular convocada
por un programa de televisión de su país, alcanzó
solo para investigaciones preliminares. El hecho de ser pobres los
privó del servicio médico. Tuvieron que desistir de
someterlo a estudio y de operarlo, aunque no tardó en aparecer
la mano solidaria de Cuba.
Los padres de
Betsabé, Amada, David, Adriana, Inelis y Dianelis corrieron
mejor suerte que los familiares del infante caribeño, gracias
a la red cardiopediátrica nacional, con su centro rector
anexo al hospital capitalino William Soler.
En opinión
del doctor Pedroso, quien creó en 1983 el servicio de cardiología
en la institución agramontina, establecer la red nacional
en noviembre de 1986, que ahora cumple su aniversario 20, fue una
idea muy acertada en política de salud para descubrir la
existencia de cardiopatías congénitas.
AFECCIONES
MÁS FRECUENTES
El cardiólogo
mencionó que cuando fundaron el servicio aquí, la
mayor presencia que veían eran las enfermedades de origen
reumático, muy ligadas al escaso desarrollo socio- económico.
La casi totalidad
de las cirugías que se realizan tanto en el William Soler
como en el Cardiocentro Ernesto Guevara, de Villa Clara, y en el
Saturnino Lora, de Santiago de Cuba, corresponden a cardiopatías
congénitas, aunque en el primero son atendidos los recién
nacidos críticos y menores de un año.
La satisfacción
mayor de este médico, como el de todos los trabajadores vinculados
a la especialidad, radica en el elevado índice de supervivencia
y el crecimiento de los niños hacia una vida normal, en la
que respondan al programa de rehabilitación.
"Conozco
a una joven que después de una cirugía del corazón
ha tenido tres hijos por vía natural de parto y a un paciente
de Ciego de Ávila, operado de válvula mitral, que
su trabajo es la monta de toros.
Desde 1991,
en el centro de genética provincial de Camagüey más
de 10 000 embarazadas han sido examinadas por medio de un equipo
de ultrasonido, técnica denominada ecocardiografía
fetal, que permite orientar a la gestante y a la familia la conducta
a seguir en caso de ser portador el feto de una cardiopatía
congénita crítica.
22/11/2006
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